En muchas viviendas asturianas surgen siempre las mismas dudas: por qué parece que fallan más los electrodomésticos de lavado que en otras zonas de España. Entender por qué se estropean tanto las lavadoras en Oviedo, humedad, cal y uso diario incluidos, exige analizar el clima, la calidad del agua, los hábitos de uso y hasta la ventilación de las viviendas. Este análisis técnico permite prevenir averías, alargar la vida útil del aparato y mejorar el confort en el hogar sin gastar más energía de la necesaria.

Oviedo se caracteriza por un clima oceánico húmedo, con abundantes lluvias, temperaturas suaves y niveles de humedad relativa elevados durante gran parte del año. Esta combinación condiciona tanto el funcionamiento de la lavadora como el entorno donde trabaja: cuartos de lavado poco ventilados, galerías cerradas o baños interiores.
La humedad en el aire favorece la condensación en superficies frías de la lavadora, especialmente en:
Esa condensación, combinada con polvo y restos de detergente, puede generar pequeñas corrientes de fuga, oxidación de contactos y, con el tiempo, fallos intermitentes o averías definitivas de la electrónica. En zonas interiores de la meseta esto ocurre con menos frecuencia porque el ambiente es más seco.
El exceso de humedad no solo afecta a la electrónica, también al interior del aparato:
Esto no es una avería en sentido estricto, pero sí un problema de salubridad, confort y eficiencia: una lavadora sucia consume más energía, huele peor y puede generar manchas en la ropa, lo que obliga a repetir ciclos de lavado y aumenta el consumo de agua y electricidad.
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El uso intensivo es otro factor clave. En hogares con clima húmedo se tiende a lavar con mayor frecuencia para evitar olores en la ropa y en la ropa de hogar. Este uso intensivo, unido a malos hábitos, acelera el desgaste:
A nivel mecánico, la sobrecarga y los desequilibrios en el centrifugado multiplican las vibraciones. Con el tiempo pueden dañarse:
En muchas viviendas de Oviedo la lavadora se instala en:
Esta combinación de humedad alta, vapor de la ducha o la cocina y poca renovación de aire incrementa la condensación sobre el aparato. A su vez, los cambios de temperatura (por ejemplo, lavadoras en galerías frías en invierno) someten a los materiales plásticos y metálicos a dilataciones y contracciones continuas, favoreciendo microfisuras y pequeñas fugas con los años.
Aunque el clima no se puede cambiar, sí se pueden adoptar hábitos que reduzcan las averías y mejoren el rendimiento energético:
Además, en zonas con dureza media del agua, ayuda:
Un aparato que trabaja en condiciones adecuadas no solo se avería menos, también consume menos energía:
Todo esto contribuye a un uso más racional de la energía en el hogar, algo especialmente relevante en viviendas con otros sistemas de climatización como calefacción y agua caliente sanitaria, donde la suma de consumos puede ser significativa.
Aunque el agua de Oviedo no es tan dura como la de otras zonas de España, contiene minerales como calcio y magnesio en cantidades suficientes para producir efectos acumulativos a largo plazo. La dureza media, unida al uso diario, explica parte de las averías más típicas.
Cada vez que se calienta el agua para lavar a 40 °C, 60 °C o más, se precipita parte de la cal. Esta se adhiere especialmente en:
Con los años, la resistencia queda recubierta de una capa aislante de cal que:
En términos de eficiencia energética, una resistencia muy calcificada puede llegar a incrementar el consumo eléctrico del programa de lavado de forma notable, incluso aunque la etiqueta de eficiencia de la lavadora sea alta.
La red de abastecimiento y los cambios de presión también influyen:
Cuando la entrada de agua se ve limitada por suciedad o cal, aparecen errores de llenado, ciclos más largos y lavados incompletos. Muchos usuarios creen que la lavadora "se ha estropeado" cuando, en realidad, el problema es un filtro parcialmente obstruido.
En blogs técnicos como el de satoviedo.com, especializados en servicio técnico de electrodomésticos en Oviedo (Asturias), se describe un patrón similar de averías por cal y mantenimiento insuficiente, extrapolable a otras ciudades con características de agua parecidas.
Sí, una humedad ambiental elevada aumenta la probabilidad de condensación en componentes electrónicos y partes metálicas, favoreciendo la corrosión y los fallos de la electrónica. Una buena ventilación y dejar la puerta abierta tras el lavado ayudan a mitigar este efecto.
Depende de la dureza concreta del agua en tu zona y del uso que hagas de la lavadora. En general, se recomienda ajustar la dosis de detergente a la dureza del agua, alternar lavados en frío con ciclos a mayor temperatura y, si el fabricante lo permite, usar limpiadores específicos de cal de forma periódica.
Los malos olores suelen deberse a humedad permanente en la goma de escotilla y cajetín, uso excesivo de detergente y lavados casi siempre en frío. Es conveniente dejar puertas entreabiertas, limpiar el fuelle con regularidad y hacer ciclos de limpieza a alta temperatura.
Sí. Instalar la lavadora en espacios cerrados, muy fríos o con poca ventilación aumenta la condensación y la corrosión. Siempre que sea posible, conviene ubicarla en un lugar protegido de heladas, sin exposición directa a la lluvia y con cierta ventilación.
Como referencia general, se recomienda revisar y limpiar el filtro de la bomba de desagüe cada 2 o 3 meses, o con mayor frecuencia si se lavan prendas que sueltan pelusa, alfombrillas o ropa de trabajo muy sucia.
No la estropean por sí mismos, pero si se usan de manera casi exclusiva pueden dejar más residuos de detergente y no eliminar bien la suciedad interna. Es aconsejable combinarlos con programas más largos y, de forma periódica, con ciclos de mantenimiento a temperatura alta.
Comprender por qué se estropean tanto las lavadoras en Oviedo, humedad, cal y uso diario mediante, implica mirar más allá del propio aparato. El clima húmedo, la calidad del agua, los hábitos de lavado y la ventilación de la vivienda actúan juntos, acelerando desgaste y suciedad interna si no se controlan. Un mantenimiento básico, una instalación adecuada y un uso racional del electrodoméstico pueden reducir de forma notable las averías, mejorar la eficiencia energética y prolongar la vida útil de la lavadora en cualquier hogar ovetense.
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