Los ruidos extraños en la lavadora: qué significan y cuándo preocuparse es una de las dudas más comunes en cualquier hogar. Una lavadora que suena más de la cuenta genera inquietud: puede ser algo tan simple como una moneda en el tambor o el aviso temprano de una avería costosa. Entender el origen de esos sonidos, identificarlos a tiempo y saber cuándo conviene actuar es clave para alargar la vida útil del electrodoméstico, mejorar la eficiencia energética y mantener el confort en casa.

Una lavadora moderna combina elementos mecánicos (motor, tambor, rodamientos, amortiguadores), hidráulicos (bomba de agua, válvulas, mangueras) y electrónicos (placa de control, sensores). Cualquier anomalía en estos sistemas puede traducirse en ruidos anómalos durante el lavado, aclarado o centrifugado.
Antes de pensar en una avería grave, conviene distinguir entre ruidos normales y ruidos verdaderamente preocupantes. Durante el centrifugado, es lógico que exista un aumento de sonido por la alta velocidad del tambor y el movimiento del agua y la ropa. Sin embargo, golpes secos, chirridos metálicos, zumbidos constantes o traqueteos intensos suelen indicar un problema específico.
Identificar el tipo de sonido y en qué fase del ciclo se produce ayuda a localizar el origen. Un ruido solo al inicio o al vaciar el agua suele relacionarse con la bomba o el filtro; uno que aparece al acelerar el tambor apunta más a rodamientos, amortiguadores o a la distribución de la carga.
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Algunos ruidos se pueden analizar de forma segura en casa. Otros exigen conocimiento técnico y herramientas específicas. Estas pautas ayudan a actuar con criterio sin poner en riesgo la seguridad ni el propio electrodoméstico.
Es recomendable detener el uso del aparato y consultar con un profesional cuando:
Seguir usando una lavadora en estas condiciones puede disparar las averías y el consumo de energía, al obligar al motor y a la electrónica a trabajar en un entorno inestable.
Más allá de la molestia acústica, los ruidos anómalos son un indicador de cómo está funcionando el sistema mecánico de la lavadora. A medio y largo plazo pueden afectar al consumo energético, al confort en el hogar e incluso a la seguridad.
Una lavadora en buen estado ajusta la velocidad del motor y el consumo de agua para cada programa. Cuando hay componentes desgastados, bloqueos o vibraciones excesivas:
En un contexto de eficiencia y sostenibilidad, mantener la lavadora en buen estado no solo evita averías, también contribuye a un uso más responsable de la energía y del agua en el hogar.
El ruido excesivo afecta al confort doméstico, especialmente en viviendas pequeñas o con lavadoras instaladas en la cocina o zonas abiertas. Además, algunos ruidos pueden anticipar riesgos:
Detectar, interpretar y actuar a tiempo ante estos sonidos es una forma sencilla de mejorar la seguridad y el confort, del mismo modo que se hace con sistemas de climatización, calefacción o cualquier otro equipo esencial del hogar.
No todos los ruidos implican la misma gravedad. Algunos se resuelven con una simple limpieza o ajustando la instalación; otros requieren la intervención de servicio técnico cualificado, como el de satoviedo.com, especializado en electrodomésticos en Oviedo (Asturias). A continuación se detalla qué suele significar cada tipo de sonido.
Si la lavadora parece "dar saltos" o golpear los laterales, es probable que haya:
Los sonidos metálicos suelen indicar la presencia de un objeto ajeno o de un componente interno dañado:
Este tipo de ruido no solo es molesto, también puede perforar el tambor o dañar la bomba, con el consiguiente aumento del consumo de agua y energía por fugas o ciclos incompletos.
Un zumbido constante, especialmente cuando la lavadora intenta vaciar el agua, suele estar relacionado con:
Un sonido de rodadura grave, que empeora con los meses, suele indicar rodamientos del tambor en mal estado. Se trata de una avería importante: si se ignora, puede terminar en holgura del eje, fugas de agua y un aumento notable del ruido y del consumo energético al forzar el motor.
Los chirridos agudos, en cambio, pueden deberse a:
Sí, el aumento de ruido en el centrifugado es normal porque el tambor gira a gran velocidad. Sin embargo, no deberían escucharse golpes fuertes, vibraciones exageradas ni ruidos metálicos continuos. Si aparecen, conviene revisar nivelación, carga y estado de los amortiguadores.
Si el ruido es leve y sospechas que hay una moneda u objeto en el tambor, limpia el filtro y revisa la cuba cuanto antes. Si el ruido es muy fuerte, repetitivo o parece venir del interior de la estructura, es mejor detener su uso y consultar con un técnico para evitar daños mayores.
Como referencia general, se recomienda limpiar el filtro de la bomba cada 1 o 2 meses, dependiendo de la frecuencia de uso y del tipo de ropa que laves. En hogares con mucho uso, niños o mascotas, puede ser necesario hacerlo con mayor frecuencia.
Si la lavadora vibra en exceso, con el tiempo puede desplazar el aparato, aflojar conexiones de agua o dañar suelos frágiles. Para evitarlo, es esencial nivelar bien el equipo y revisar los amortiguadores cuando se perciban golpes o movimientos anómalos.
Indirectamente, sí. Muchos ruidos son síntoma de componentes que trabajan forzados (motor, rodamientos, bomba). Esto puede alargar los programas, reducir la eficacia del centrifugado y aumentar el consumo eléctrico, además de acortar la vida útil del electrodoméstico.
No se recomienda aplicar lubricantes sin conocimiento técnico, ya que pueden dañar gomas, retenes y partes internas. Las intervenciones sobre rodamientos, motor o bomba deben realizarlas profesionales cualificados siguiendo las especificaciones del fabricante.
Los ruidos extraños en la lavadora actúan como una señal de aviso. Identificar si se trata de una vibración por mala nivelación, un golpe ocasional por un objeto metálico o un zumbido que anticipa una avería en la bomba permite actuar a tiempo, evitar daños mayores y optimizar el consumo energético.
Una lavadora silenciosa, bien instalada y mantenida forma parte del confort del hogar igual que una buena climatización o un sistema de calefacción eficiente. Prestar atención a sus sonidos, hacer un mantenimiento básico periódico y recurrir a servicio técnico especializado cuando sea necesario es la mejor forma de alargar su vida útil y garantizar un funcionamiento seguro y equilibrado en el día a día.
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